Nuestra Línea Pastoral

Fortalecimiento de la Vida Interior

¿Cuál es nuestro objetivo? 

Esta línea de acción responde al llamado al servicio, como porción de Iglesia atendiendo al estilo del Buen Samaritano (Lucas 10, 25-37) con entrega sobreabundante, como sobreabundante es la Gracia de Dios. En este sentido, Ayni-A asume la misión del anuncio del Evangelio a través de la preparación al encuentro con Cristo en la vida sacramental, avivando principios como la caridad, la acogida y la resiliencia en la sociedad.

“Poneos en camino” Lucas 10,3

Breve reseña de la Advocación de Nuestra Señora de la Visitación

Esta fiesta tiene su comienzo en Bizancio con motivo de la celebración de la “Deposición en la basílica de Santa María de las Blanquernas de la santa Túnica de la Theotokos”, el 2 de julio cuando se leía el Evangelio de la Visita de la Virgen María a su prima Santa Isabel. En el año 1263, los franciscanos la adoptaron como fiesta Mariana bajo el nombre de la Visitación de María. El Papa Urbano VI la declara fiesta en el año 1389. Con el Concilio Vaticano II, se fija la fecha del 31 de mayo para su celebración, cerrando así el mes de mayo dedicado al Santísima Virgen María.

Nuestra Señora de la Visitación

Oración

Nuestra Señora de la Visitación

Oh, Dulcísima Virgen María, que, al enterarte por el anuncio del ángel,

del milagro obrado en tu prima Santa Isabel, te pusiste en camino con prisa y alegría hacia las montañas de Judea con actitud de servicio llevando la presencia de tu Divino Hijo.

Nuestra Señora de la Visitación, hoy acudimos a ti para pedirte que enciendas en nuestros corazones el mismo fuego de caridad y servicio que ardía en ti.

No permitas que la indiferencia paralice nuestro ser; concédenos la gracia de salir con urgencia de amor al encuentro de los que sufren, de los abandonados y de quienes necesitan una palabra de consuelo.

Enséñanos, Madre de la Visitación, a ser portadores de Cristo.

Que nuestras vidas reflejen su luz, y que al igual que Juan el Bautista saltó de gozo en el vientre de su madre al escuchar tu saludo, quienes se acerquen a nosotros sientan la alegría y la paz de Dios.

(En este momento de silencio, presenta tu petición especial)

Ayúdanos a cantar con nuestra propia vida el Magníficat, alabando siempre la grandeza del Señor que se maravilla en la humildad.

Acompáñanos en nuestro caminar diario y llévanos de la mano hacia el encuentro definitivo con tu Hijo Jesús.

Amén.

¡Un dulce encuentro entre madres ese día!
¡Un dulce encuentro con el Dios de la vida!
¡Un dulce encuentro con el Mesías!

María y Jesús
Isabel y Juan
en inmensa alegría!
nos enseñan hoy,

al encuentro acudir y ser luz donde voy!

Amén

Un Camino de Encuentro Abierto a Todos

Inspirados en Nuestra Señora de la Visitación, creamos espacios de crecimiento espiritual, autoconocimiento y cuidado personal para jóvenes y familias.

Esta línea está dirigida a toda la comunidad que busca vivir la experiencia del encuentro con Cristo, participando en el “camino juntos” como portadores del Evangelio.

Niños, Jóvenes y Adultos

(Vida Sacramental)

Personas en etapas de formación y preparación en la fe.

Preparación cercana y pedagógica para recibir los sacramentos de Bautismo y Primera Comunión (en niños), y Confirmación (en jóvenes y adultos).

La Juventud

(Talleres Juveniles)

Jóvenes que contagian a la comunidad con su alegría, espontaneidad y anhelos.

Espacios permanentes de participación, acompañamiento y escucha activa mediante Talleres Juveniles y Exploración Vocacional, diseñados y orientados especialmente para jóvenes.

El Entorno Familiar

(La Gran Iglesia Doméstica)

Familias interesadas en el camino de la fe. 

Construcción conjunta a través de los Encuentros de Familia, consolidando al hogar como la gran Iglesia doméstica que camina e integra la fe en lo cotidiano.

Reciprocidad y Pastoral Social

Hacemos camino juntos mediante la participación y corresponsabilidad de cada miembro de la comunidad, conectando la esperanza con el futuro y mirando al prójimo con compasión.

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí... En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”